El dibujo que mi lápiz trazo,
Mientras mis labios emitían mi razón de ser.
Ahí se quedó, en mis mallas de nylon.
No se borró, el agua no lo desapreció.
El césped estaba húmedo,
Estabas a un lado de mí.
Relaciono tanto el pasto contigo,
Pues siempre que te veía estaba presente.
Tú no quisiste dibujar en mi pierna.
Respondiste que no lo hacías.
Mientras no tuvieses algo que dibujar.
Aunque era de noche y estaba oscuro,
Todo se nubló y la tormenta cayó.
Un vómito incesante de palabras me invadió.
Te lo dije, se bañé de todo lo que sucedió.
Te caíste del pedestal de oro,
Tiraste mis ilusiones,
El bote de basura quedó lleno.
El lápiz se quedó.
Tal vez un día de estos lo vaya a buscar,
Lo extraño.
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