martes, 17 de junio de 2008

A veces en las noches

A veces en las noches, me da mucho frío. Me duermo pensando en lo que debí o no debí haber hecho y me tranquilizo sabiendo que nunca me quedado con las ganas de hacer algo. Tal vez hay cuentas que pagar debido a este excentricismo, pero sonrío. Tomo las cobijas y puedo sentir como mi espalda se encorva y me duele en los huesos. Extraño poder dormir libre, sin necesidad de poner cobertor tras cobertor encima de mí. Me gusta el sonido de la noche que te hace sentir como si estas sola, como si las nubes están ahí para arrullarte. Y el sonido de los grillos que te empapa con el olor a tierra mojada. Me duele aún, el saber que por fin desperté de una mentira en la cual me hacía más opaca cada día. Me gusta sentir el sabor que el azúcar deja en mis dientes, rasgar cada una de esas puntas de papel cartón que dejaste sobre mi escritorio. No sé si alguna vez has tenido la sensación de creer que tu mente te engaña, que te juega una trampa sucia. De saber que esta mal y que aún así lo buscas. No sé ni como sentirme, pero sí se que me llena de alivio escribir. Será mi única confidente la almohada. Que le lloro todos los días, sin que ella se de cuenta.
Cada acorde en la guitarra me sabe como a recuerdo. Me adormila de tal modo, que ni la más grande de las explosiones me despertaría de dormir viéndote. Es extraño recuperar el aliento después de grandes jornadas corriendo. Siento como mi garganta está cerrada y le cuesta pasar saliva. Me gusta ver ojos que brillan, me da felicidad, me llenan de esperanza. Me estoy acostumbrando a vivir aquí, he cambiado de parecer, mucho. No quiero dormir pero tampoco quiero estar cansada mañana. Tantos ojos que nos van a ver y tantas lenguas que nos van a criticar. No viniste otra vez. No leí tampoco. Me quedé esperándote con una taza de té vacía. Me llené los oídos de músicas. Me enseñaste a sonreír. Me enamoraste. Siempre puedo ver la punta de mis pies, no sé a dónde se dirige todo esto, pero me gusta. Me gusta decir que un esmalte de uñas, sobre mis uñas dura más que algo que pensé que era inmortal. Conocía más a mis uñas pintadas de verde que a él.

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