Pues ahora sí que quiero hacer todo y ¡ya no tengo tiempo!
Han pasado muchas muchas cosas desde el día de CocoRosie... fue muy padre la verdad. Me divertí mucho con Angie ese día... después pasaron unos días y llegó mi mamá. Estuvimos unos días en Niza y de ahí partimos a Barcelona, París, Londres y al final Stuttgart. De regreso pasamos dos noches en Niza y por fin de regreso a mi hermoso ¡México!
Después de una semana en mi pueblo natal, ¡mañana me voy a Ottawa con mi hermana! bueno primero a Montreal y luego la capital.
Ojalá que todo salga bien.... no sé qué cámara llevar...
martes, 24 de junio de 2008
martes, 17 de junio de 2008
Delfines
Do you remember the day we swam with dolphins? I do. The light was a lot like today. The air was able to kiss our skin. You were smiling and so was I. I clearly remember I just wanted to hold your hand and that nothing, regarding myself, mattered. I cannot believe how ill of me was it not to remember that day. Several months have passed and just about yesterday, this image came to me. Breaking into me as butterflies do into wind. I am glad to remember all these days of felicity and hope; when the water was warm and your skin was soft. And we would kiss underwater and I would open my eyes, just to see a blurry image of your pale face. And then you would make that gesture which I use to find utterly gracious. I would also try to tickle you, but you wouldn’t let me, though, you wouldn’t fight back neither; you were too generous. Back then, when your eyes didn’t lie and you wouldn’t leave me crying in the dust. We would each grab a dolphin and they would lift us all the way to the other side of the pool. We were scared of ending half-naked, of ending injured. At the end of the day, you would thank me and award me with a kiss of yours. I cannot count the number of secrets we shared those days, mines were certainly truthful, yours I won’t know it for sure. Now, I realize the magnitude of these actions of mine, the meaning of all that I wanted to share with you, and I sincerely hope you must find it elsewhere.
A veces en las noches
A veces en las noches, me da mucho frío. Me duermo pensando en lo que debí o no debí haber hecho y me tranquilizo sabiendo que nunca me quedado con las ganas de hacer algo. Tal vez hay cuentas que pagar debido a este excentricismo, pero sonrío. Tomo las cobijas y puedo sentir como mi espalda se encorva y me duele en los huesos. Extraño poder dormir libre, sin necesidad de poner cobertor tras cobertor encima de mí. Me gusta el sonido de la noche que te hace sentir como si estas sola, como si las nubes están ahí para arrullarte. Y el sonido de los grillos que te empapa con el olor a tierra mojada. Me duele aún, el saber que por fin desperté de una mentira en la cual me hacía más opaca cada día. Me gusta sentir el sabor que el azúcar deja en mis dientes, rasgar cada una de esas puntas de papel cartón que dejaste sobre mi escritorio. No sé si alguna vez has tenido la sensación de creer que tu mente te engaña, que te juega una trampa sucia. De saber que esta mal y que aún así lo buscas. No sé ni como sentirme, pero sí se que me llena de alivio escribir. Será mi única confidente la almohada. Que le lloro todos los días, sin que ella se de cuenta.
Cada acorde en la guitarra me sabe como a recuerdo. Me adormila de tal modo, que ni la más grande de las explosiones me despertaría de dormir viéndote. Es extraño recuperar el aliento después de grandes jornadas corriendo. Siento como mi garganta está cerrada y le cuesta pasar saliva. Me gusta ver ojos que brillan, me da felicidad, me llenan de esperanza. Me estoy acostumbrando a vivir aquí, he cambiado de parecer, mucho. No quiero dormir pero tampoco quiero estar cansada mañana. Tantos ojos que nos van a ver y tantas lenguas que nos van a criticar. No viniste otra vez. No leí tampoco. Me quedé esperándote con una taza de té vacía. Me llené los oídos de músicas. Me enseñaste a sonreír. Me enamoraste. Siempre puedo ver la punta de mis pies, no sé a dónde se dirige todo esto, pero me gusta. Me gusta decir que un esmalte de uñas, sobre mis uñas dura más que algo que pensé que era inmortal. Conocía más a mis uñas pintadas de verde que a él.
Cada acorde en la guitarra me sabe como a recuerdo. Me adormila de tal modo, que ni la más grande de las explosiones me despertaría de dormir viéndote. Es extraño recuperar el aliento después de grandes jornadas corriendo. Siento como mi garganta está cerrada y le cuesta pasar saliva. Me gusta ver ojos que brillan, me da felicidad, me llenan de esperanza. Me estoy acostumbrando a vivir aquí, he cambiado de parecer, mucho. No quiero dormir pero tampoco quiero estar cansada mañana. Tantos ojos que nos van a ver y tantas lenguas que nos van a criticar. No viniste otra vez. No leí tampoco. Me quedé esperándote con una taza de té vacía. Me llené los oídos de músicas. Me enseñaste a sonreír. Me enamoraste. Siempre puedo ver la punta de mis pies, no sé a dónde se dirige todo esto, pero me gusta. Me gusta decir que un esmalte de uñas, sobre mis uñas dura más que algo que pensé que era inmortal. Conocía más a mis uñas pintadas de verde que a él.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)